Jueves, 14 Dic 2017, 7.51 AM
Bienvenido(a) Huésped | RSS
Inicio | Registrarse | Entrada
javascript://
Menú del sitio
Mini Chat
Estadísticas

Total en línea: 1
Invitados: 1
Usuarios: 0
Inicio » 2016 » Agosto » 15 » Profecias de la Beata Ana Catalina Emmerich 1ª parte
10.17 PM
Profecias de la Beata Ana Catalina Emmerich 1ª parte
EL MISTERIO DE INIQUIDAD

I LOS DEMOLEDORES
«Vi diferentes partes de la tierra: mi guía me nombró Europa y, mostrándome un rincón arenoso,
me dijo estas importantes palabras: – He aquí la Prusia enemiga. El me enseño a continuación un
punto más al norte diciendo: – He aquí la Moscovia trayendo con ella muchos males.» (AA.III.133)
«Los habitantes eran de un orgullo inusitado. Vi que se armaban y que se trabajaba por todos los
lados. Todo era sombrío y amenazante»
«Vi ahí a San Basilio y a otros. Vi sobre el castillo de tejados relucientes, al maligno que se sostenía
en las agujas»
«Vi que de entre los demonios encadenados por Cristo, cuando su descenso a los infiernos,
algunos estaban sueltos, desde no hace mucho y habían suscitado esta secta. Vi que otros serán
soltados de dos generaciones en dos generaciones. (19 octubre 1823).
«Ella vio (habla Brentano; el transcriptor) con sus terribles consecuencias, las medidas que los
propagadores de las luces tomaban por todas partes por donde llegaban al poder y a la influencia,
para abolir el culto divino así como todas las prácticas y los ejercicios de piedad, o para hacer de
estos algo tan vano como lo eran las grandes palabras de luz, de caridad de espíritu, bajo las cuales
ellos se ocultaban a si mismos y a los demás el vacío desolador de sus asuntos en los que Dios no
estaba para nada. (AA.III.161)
«Mi guía me condujo alrededor de toda la tierra: me hizo recorrer sin cesar inmensas cavernas
hechas de tinieblas y en las cuales vi una inmensa cantidad de personas errando por todas partes y
ocupadas en obras tenebrosas. Parecía que yo recorriera todos los puntos habitados del globo, no
viendo más que el mundo del vicio»
«A menudo veía nuevas tropas de hombres caer como desde lo alto en esta ceguera del vicio. No
vi que nada mejorase... Me hizo entrar en las tinieblas y considerar de nuevo la malicia, la ceguera,
la perversidad, los engaños, las pasiones vindicativas, el orgullo, el engaño, la envidia, la avaricia, la
discordia, el asesinato, la lujuria y la horrible impiedad de los hombres, todo tipo de cosas que sin
embargo no les eran de ningún beneficio, sino que les hacía cada vez más ciegos y miserables y les
hundían en las tinieblas cada vez más profundas. A menudo tuve la impresión de que ciudades
enteras se encontraban situadas sobre una corteza de tierra muy fina y corrían el riesgo de
hundirse muy pronto en el abismo.»
«Vi a esos hombres cavar ellos mismos para otros fosas ligeramente recubiertas: pero no vi
personas de bien en esas tinieblas, ni a nadie por consiguiente, caer en las fosas. Vi todos a estos
malvados como grandes espacios tenebrosos que se extendían de un lado hasta otro; los veía en
barullo como en la confusión tumultuosa de una gran feria, formando diversos grupos que se
ejercían en el mal y masas que se mezclaban unas con otras: ellos cometían todo tipo de actos
culpables y cada pecado traía como consecuencia otro. A menudo me parecía que me sumergía
más profundamente todavía en la noche. El camino descendía una pendiente escarpada: era algo
horriblemente espantoso y que se extendía alrededor de la tierra entera. Vi pueblos de todos los
colores, llevando los ropajes más diversos y todos sumergidos en las abominaciones: (AA.II.151)
«A menudo me despertaba lleno de angustia y de terror: veía la luna brillar apaciblemente a través
de la ventana, y oraba a Dios suplicándole que no me hiciera ver esas imágenes espantosas. Pero
enseguida El me hacía descender de nuevo en esos terribles espacios tenebrosos y ver las
abominaciones que se cometían. Me encontraba una vez en una esfera de pecado tan horrible que
creí estar en el infierno y me puse a gritar y a gemir. Entonces mi guía me dijo: «Yo no estoy cerca
de ti, y el infierno no puede estar ahí donde yo estoy».
«Me pareció ver un lugar muy amplio que recibía más la claridad del día. Era como la imagen de
una ciudad perteneciente a la parte del mundo que nosotros habitamos. Un horrible espectáculo
me fue mostrado. Vi crucificar a Nuestro Señor Jesucristo. Yo temblaba hasta los huesos: porque
no había ahí más que hombres de nuestra época. Era un martirio del Señor mucho más espantoso
y mucho más cruel que el que debió sufrir de los Judíos. (AA.II.157)
«Terminando el relato de esta horrible visión cuyo recuerdo le provocaban palpitaciones
convulsivas, y que nada pudo convencerla para contarlo todo entero, ella dijo: –mi conductor me
habló así: «Tu has visto las abominaciones a las cuales los hombres ciegos se libran en las
tinieblas»
«Vi ahí con horror un gran número de personas conocidas mías, incluso sacerdotes. Muchas líneas
y ramificaciones partiendo de las personas que erraban en las tinieblas desembocaban en este
lugar (El lugar de la nueva Crucifixión) (AA.II.157)
«Vi una muchedumbre innumerable de desgraciados oprimidos, atormentados y perseguidos de
nuestros días en varios lugares, y vi siempre que se maltrataba por ello a Jesucristo en persona.
Estamos en una época deplorable en la que no hay ya más, refugio contra el mal: una densa nube
de pecado pesa sobre el mundo entero, y veo a los hombres hacer las cosas más abominables con
una tranquilidad y una indiferencia completas.(...)Vi todo esto en varias visiones mientras que mi
alma era conducida a través de diversos países sobre toda la tierra» (CC.89)
«Vi nuevos mártires, no del tiempo presente (1820, año de la visión) sino del tiempo que vendrá.
(...) Sin embargo veo que se les oprime ya» (AA.III.112)


LA DEMOLICIÓN DE LA IGLESIA
«He visto personas de la secta secreta minar sin descanso a la gran Iglesia... (AA.III.113)»
«... y he visto cerca de ellos una horrible bestia que había surgido del mar. Tenía una cola como la
de un pez, garras como las de un león, y varias cabezas que rodeaban como una corona una
cabeza más grande. Sus boca era ancha y roja. Estaba manchada como un tigre y se mostraba muy
familiar con los demoledores. Se acostaba a menudo en medio de ellos durante su trabajo: a
menudo también, ellos iban a encontrarla en la caverna donde se escondía a veces.»
«Durante ese tiempo, vi por un lado y por otro, en el mundo entero, muchas personas buenas y
piadosas, sobretodo eclesiásticos, vejados, prisioneros y oprimidos, y tuve el sentimiento de que
ellos llegarían a ser mártires un día» (AA.III.113)
«Como la Iglesia estaba ya en gran parte demolida, no quedando en pié mas que el coro con el
altar, vi a estos demoledores penetrar en la iglesia con la bestia»
« (Los demoledores encontraron en el templo)... una mujer llena de majestad. Me parecía que ella
estaba embarazada, ya que caminaba lentamente: los enemigos fueron presa del pánico al verla y
la bestia no pudo ya dar ni un paso adelante. La bestia alargaba el cuello hacia la mujer con el
aspecto más furioso, como si quisiera devorarla. Pero la mujer se volvió y se posternó con el rostro
contra la tierra. Vi entonces a la bestia huir de nuevo hacia el mar y los enemigos correr en el
mayor desorden) (AA.III.113)
«Vi la iglesia de San Pedro y una enorme cantidad de hombres que trabajaban en invertirla, pero vi
ahí también a otros que hacían reparaciones. Cadenas de trabajo ocupadas de este doble trabajo
se extendían a través de todo el mundo y me quedé asombrada de la coordinación con la que todo
ello se hacía. Los demoledores extraían grandes fragmentos; eran particularmente sectarios en
gran número y con ellos los apóstatas. Estas personas, haciendo su trabajo de destrucción,
parecían seguir ciertas prescripciones y una cierta regla: llevaban delantales blancos rodeados de
una cinta azul y proveídos de bolsillos, con paletas de albañil en la cintura. Ellos tenían además
vestidos de todo tipo: había entre ellos hombre distinguidos, altos y gruesos, con uniformes y
cruces, los cuales sin embargo no trabajaban directamente en la labor, sino que marcaban en los
muros con la paleta los lugares donde había que demoler. Vi con horror que había también entre
ellos sacerdotes católicos» (AA.II.202)
«Ya toda la parte anterior de la Iglesia estaba destruida: no quedaba en pié más que el santuario
con el Santísimo Sacramento» (AA.II.203)
«He visto la Iglesia de San Pedro: estaba demolida con excepción del coro y del altar mayor (10
septiembre 1820). (AA.III.118)
«Vi también como, al final, María extendió su manto por encima de la Iglesia y como los enemigos
de Dios fueron ahuyentados» (AA.II.414)
«Mayo de 1823. Tuve de nuevo la visión de la secta secreta socavando por todas partes la iglesia
de San Pedro. Ellos trabajaban con instrumentos de toda especie y corrían por aquí y por allá,
llevado piedras que habían arrancado. Fueron obligados a dejar el altar, no pudieron quitarlo. Vi
profanar y quitar una imagen de María. (AA.III.556)
«Yo me lamentaba al Papa y le preguntaba como él podía tolerar que hubiera tantos sacerdotes
entre los demoledores. (...) Vi en esta ocasión porque la Iglesia ha sido fundada en Roma; es
porque ahí está el centro del mundo y que todos los pueblos si vinculan con ella por diferentes
relaciones. Vi también que Roma permanecerá en pié como una isla, como una roca en medio del
mar, cuando todo, alrededor de ella, caerá en ruinas.»
«Cuando vi a los demoledores, me quedé maravillada de su gran habilidad. Tenían todo tipo de
máquinas: todo se hacía siguiendo un plan: nada se producía por si mismo. Ellos no hacían ruido;
ponían atención a todo; recurrían a artimañas de todo tipo, y las piedras parecían a menudo
desaparecer de sus manos. Algunos de entre ellos reconstruían: destruían lo que era santo y
grande y lo que edificaban no era más que vacío, hueco, superfluo. Llevaban las piedras del altar y
hacían con ellas una escalinata en la entrada. (AA.III.556)


EL OSCURECIMINTO DE LA IGLESIA
«Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejercito de Cristo en su
estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada» (AA.II.352)
«¡Vosotros sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el redil arde por todos lados! ¡No
hacéis nada! ¡Como llorareis por eso un día! ¡Si tan solo hubierais dicho un Pater! (...) ¡Veo tantos
traidores! No soportan que se diga : «esto va mal». Todo está bien a sus ojos con tal de que
puedan glorificarse con el mundo! (AA.III.184)
«Vi las carencias y la decadencia del sacerdocio, así como sus causas. Vi los castigos que se
preparan» (AA.II.334)
«¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen en el
sacerdocio»(AA.II.245)
«¡Si algún día las almas reclaman lo que el clero les debe al ocasionarles tantas perdidas por su
incuria y su indiferencia, sería algo terrible!» (AA.II.342)
«Ellos tendrán que dar cuenta de todo el amor, todas las consolaciones, todas las exortaciones,
todas las instrucciones referentes a los deberes de la religión, que ellos no nos dan; de todas las
bendiciones que no distribuyen, a pesar de que la fuerza de la mano de Jesús esté sobre ellos, por
todo lo que omiten de hacer a semejanza de Jesús (AA.II.358)
«... (por) las caricias hechas al espíritu de la época por parte de los servidores de la Iglesia»
(AA.II.377)
«Vi reliquias dejadas a la aventura y otras cosas del mismo género»(AA.II.347)
«... para una infinidad de personas que tenían buena voluntad, el acceso a las fuentes de la gracia
del corazón de Jesús se encontraba impedido y cerrado por la supresión de los ejercicios de
devoción, por el cierre y la profanación de las iglesias» (AA.III.167)
«Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables pastores y la omisión de todos sus
deberes hacia su rebaño» (AA.II.347)
«Vi muchos buenos y piadosos obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a
menudo la fuerza» (AA.II.414)
«Todo esto me hizo conocer que la recitación de la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo
Sacramento, en la fiesta del Corpus Christi encierra un grande y profundo misterio; he conocido
por ello que lo mismo, que entre los ancestros de Jesucristo, según la carne, muchos no fueron
santos y fueron incluso pecadores si dejar de ser grados de la escala de Jacob, por los cuales Dios
descendió hasta la humanidad, por lo mismo también los obispos indignos permanecen capaces
de consagrar el Santísimo Sacramento y de conferir el sacerdocio con todos los poderes que le
están ligados» (CC.175)
«Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuales estaban
sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que
desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán
sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en
la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento
y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban
sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación
sensual muy peligroso y ocupados en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran
de esos que tienen como principio: «Hay que vivir y dejar vivir. En nuestra época no hay que estar
aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran». (AA.II.488)
«Como él (Satán) hablaba de su derecho y como quiera que ese lenguaje me sorprendía mucho,
fui instruida que él realmente adquiría un derecho positivo cuando una persona bautizada que
había recibido por Jesucristo el poder de vencerle se libraba por el contrario a él por el pecado
libremente y voluntariamente». (AA.II.489)
«Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni
incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando
entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos
hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene
en cuenta de los decretos, de las ordenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en
vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. (AA.III.148)
«Se me mostró como los paganos de antaño adoraban humildemente a otros dioses diferentes de
ellos mismos (...) El culto (de esos paganos) valía menos que el culto de aquellos que se adoraban
a si mismos en mil ídolos y no dejaban ningún lugar al Señor entre estos ídolos». (AA.III.102)
«Vi cuan funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los
heréticos de todas las condiciones venir e la ciudad (Roma)»
«Vi acrecentarse la tibieza del clero local, vi hacerse una gran oscuridad»
«Entonces la visión se agrandó por todos los lados. Vi por todo comunidades católicas oprimidas,
vejadas, encarceladas y privadas de libertad. Vi muchas iglesias cerradas. Vi grandes miserias
producirse por todas partes. Vi guerras y sangre vertida. Vi el pueblo salvaje e ignorante, intervenir
con violencia.» (AA.III.103)
«... eso no durará mucho tiempo...»
«De nuevo vi la visión en la que la iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la
secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas» (AA.III.103)
«Vi la ayuda llegar en el momento de mayor angustia» (AA.III.104)

LA IGLESIA DE LOS APÓSTATAS
«Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse
alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo:
«Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado» (AA.II.414)
«Vi cosas deplorables: se jugaba, se bebía, se parloteaba, se seducía a las mujeres en la iglesia, en
una palabra se cometían allí todo tipo de abominaciones» (AA.III.120)
«Los sacerdotes dejaban que se hiciera cualquier cosa y decían la misa con mucha irreverencia. Vi
pocos que tuvieran todavía piedad y juzgasen sanamente las cosas. Todo eso me afligió mucho.
Entonces mi Esposo celeste me cogió por medio del cuerpo, como él mismo había sido atado a la
columna y me dijo: «Es así como la Iglesia será todavía encadenada, es así como será
estrechamente atada antes de que pueda revelarse» (AA.III.120)
«El (mi esposo celeste) me mostró también en cuadros innumerables la deplorable conducta de
los cristianos y de los eclesiásticos, en las esferas cada vez más vastas extendiéndose a través del
mundo entero estando mi país incluido. Era un cuadro inmenso e indeciblemente triste que es
imposible describir. Me fue así mostrado que no hay casi ya más cristianos en el antiguo
significado de la palabra. Esta visión me llenó de tristeza. (AA.III.125)
«Vi en el futuro la religión caída muy bajo y conservándose únicamente en algunos lugares, en
algunos hogares y en algunas familias que Dios ha protegido también de los desastres de la
guerra» (AA.III.557)
« (12 de septiembre de 1820). Vi construir una iglesia extraña y al revés de todas las reglas. El coro
estaba dividido en tres partes, de las que cada una era unos grados más alta que la otra. Por
debajo había una sombría bodega llena de humo. (AA.III.104)
« ... en la primera parte vi arrastrar un trono ... en la segunda un barreño lleno de agua. El agua
sola parecía tener algo de santificado... en la más elevada una mesa ...»
« No vi ningún ángel asistir a la construcción: pero diversos espíritus planetarios (que se encargan
de engañar a los hombres) de los más violentos arrastraban todo tipo de objetos al sótano, donde
personajes en pequeños mantos eclesiales los tomaban para llevarlos con ellos. Nada venía de lo
alto en esta iglesia: todo venía de la tierra (...) y de la región tenebrosa (...) todo en esa iglesia, era
oscuro, a contra sentido y sin vida: no había mas que burla y ruina»
«Vi cerca otra iglesia donde reinaba la claridad y que estaba provista de toda especie de gracias de
lo alto. Vi a los ángeles subir y descender, vi vida y crecimiento... (y también) tibieza y disipación»
«Sin embargo, la Iglesia tradicional (todo lo imperfecta u oscurecida que esté para no saber la luz
que le espera) era como un árbol lleno de sabia en comparación de la otra que parecía un baúl
lleno de objetos inanimados. Esta era como un pájaro que planea, esta como un dragón de papel,
con una cola cargada de cintas y de letreros, que se arrastra en un rastrojo en vez de volar. Vi que
muchos de los instrumentos que estaban en la nueva iglesia, como por ejemplo las flechas y
dardos, no estaban reunidos más que para ser empleados contra la iglesia viva» (AA.III.104)
«Ellos amasaban pan en la bodega de abajo; pero de ello no resultaba nada y se trabajaba en
balde» (AA.III.105)
«Vi también a los hombres con pequeños mantos llevar madera ante las graderías donde se
encontraba la sede del predicador, encender fuego, soplar con todas sus fuerzas y producirse un
dolor extremo, pero todo esto no producía más que un humo y un vapor abominables»
(AA.III.105)
«Entonces hicieron un agujero en lo alto con una vara, pero el humo no quería subir y todo
permanecía sumergido en una oscuridad asfixiante.
«Todo permanecía en la tierra e iba a la tierra, y todo estaba muerto, artificial y hecho por la mano
del hombre: es propiamente una iglesia de fábrica humana siguiendo la última moda, tan bien
como la nueva iglesia heterodoxa de Roma, que es de la misma especie» (AA.III105)
«Me encontraba en una gran sala. A los dos lados había delante de los pupitres, jóvenes en hábito
largo que parecían ser seminaristas. En medio un hombre grueso iba y venía. De repente en el
lugar de los hombres, ya no vi más que caballos, a los dos lados, y en medio un gran buey
rumiando que iba y venía, mientras que detrás de él los caballos mostraban los dientes y hacían
todo tipo de muecas. Esperaba que el buey les mostraría los cuernos y que les obligaría a estar
tranquilos, pero la única cosa que hizo, fue, llegando a un lado de la sala, golpear la pared con sus
cuernos. Ya había un agujero y yo me decía que todo iba a derrumbarse sobre ellos» (AA.III.176)


LA FALSA IGLESIA
«12 de noviembre de 1820. – Viajaba a través de una comarca sombría y fría y llegue a la gran
ciudad (Roma). Vi allí de nuevo la gran y singular iglesia que se estaba construyendo; no había
nada de santo en ella; vi aquello de la misma manera que veo una obra católica, eclesiástica, en la
cual trabajan en común los ángeles, los santos y los cristianos; pero aquí la colaboración se hacía
de otras maneras más mecánicas. (AA. III. 105)
Vi arriba dibujar líneas y trazar figuras, y vi como, en seguida, en la tierra, un hombre había
levantado un plano, un dibujo. Vi la acción de los orgullosos espíritus planetarios en sus relaciones
con esta construcción hacerse sentir hasta en las regiones más alejadas. Vi llegar hasta distancias
inmensas el impulso dado para la preparación de todo lo que podía ser necesario y útil para la
construcción y para la existencia de esta iglesia; vi allí concurrir a todo tipo de personas y de cosas,
de doctrinas y de opiniones. Había en todo esto, algo de orgulloso, de presuntuoso, de violento y
todo parecía tener éxito y me era mostrado en una multitud de escenas.
Vi subir y bajar a los espíritus planetarios, los vi enviar rayos sobre las personas que construían el
edificio. Todo se hacía según la razón humana. (AA.III.105)
No vi ni un solo ángel, ni un solo santo cooperar en esta obra. Pero vi mucho más lejos, en el
fondo, el trono de un pueblo salvaje armado de espadas, y una figura que reía y que decía:
«Constrúyela todo lo sólida que quieras, nosotros la derrumbaremos» (AA.III.105)
(Vi) que se mina y se asfixia la religión tan hábilmente que no queda a penas más que un pequeño
número de sacerdotes que no estén seducidos. No puedo decir como se ha hecho esto, pero veo
la niebla y las tinieblas extenderse cada vez más. Sin embargo hay tres iglesias en las que no
pueden pertrecharse: son las de San Pedro, la de Santa María Mayor y la de San Miguel. Ellos
trabajan continuamente para demolerlas pero no lo consiguen. Todos trabajan para la demolición,
incluso los eclesiásticos. Una gran devastación está próxima. (AA.III.122)
Vi muchas abominaciones con gran detalle; reconocí a Roma y vi a la Iglesia oprimida y su
decadencia en el interior y en el exterior. (AA.III.159)
Vi sobre una verde pradera muchas personas, entre los cuales había sabios, reunirse aparte...
(AA.III.156)
... y apareció una nueva iglesia en la cual ellos estaban reunidos. Esta iglesia era redonda con una
cúpula gris y tantas personas afluían que yo no comprendía como ese edificio podía contenerlas a
todas. Era como un pueblo entero.
Sin embargo esta nueva iglesia se volvía cada vez más sombría y negra (al comienzo solo era gris) y
todo lo que se hacía en ella era como un vapor negro. Estas tinieblas se extendieron fuera y todo
el verdor se marchitó; varias parroquias de los alrededores fueron invadidas por la oscuridad y la
sequedad, y el prado, a una gran distancia, se volvió como una sombría ciénaga.
Vi entonces varios grupos de gentes bien intencionadas corres hacia un lado de la pradera donde
había todavía verdor y luz.
No puedo encontrar palabras para describir la acción terrible, siniestra, mortífera, de esta iglesia.
Todo verdor se marchitaba, los árboles morían, los jardines perdían su aderezo. Vi, como se puede
ver en una visión, las tinieblas producir su efecto a una gran distancia; por todo donde ellas
llegaban, se extendía como una cuerda negra. No se lo que pasó con todas las personas que
estaban dentro de esa iglesia. Era como si devorara a los hombres: se volvía cada vez más negra,
semejaba totalmente al carbón de forja y se descamaba de manera horrible.
Tras esto (tras la horrible visión de la iglesia negra) fui, guiada por tres ángeles, a un lugar
verdeante rodeado de muros, grande aproximadamente como el cementerio que está aquí ante la
puerta;
Fui colocada allí como en una banqueta elevada. No sabía si estaba viva o muerta, pero tenía un
gran vestido blanco. (AA.III.157)
El mayor de los tres me dijo: «¡Alabado sea Dios! Aquí todavía queda luz y verdor» entonces cayó
del cielo, entre la iglesia negra y yo, como una lluvia de perlas brillantes y de piedras preciosas
deslumbrantes...
Y uno de mis compañeros (uno de los tres ángeles) me ordeno recibirlas.
Después se fueron. No se si partieron todos; me acuerdo solamente que, en la gran ansiedad que
me causaba la iglesia negra, no tuve el coraje de recibir las piedras preciosas. Pero cuando el Ángel
volvió a mi, me preguntó si las había recogido y le respondí que no; entonces me ordeno hacerlo
en seguida.
Entonces me incliné hacia delante y encontré todavía tres pequeñas piedras con las caras talladas
como cristales. Estaban situadas por orden: la primera era azul, la segunda de un rojo claro, la
tercera de un blanco brillante y transparente. Yo las llevaba a mis dos otros acompañantes que
eran más pequeños que el primero, y, siempre marchando de aquí para allá, ellos las frotaban
unas contra otras e hicieron surgir de ellas los más bellos colores y los más bellos rayos de luz que
se extendieron por todo.
Allí a donde llegaban, el verdor renacía, la luz y la vida se propagaban. Vi también a un lado a la
iglesia tenebrosa que se degradaba.
Después, de golpe, una gran multitud se extendió por el prado verdeante e iluminado,
dirigiéndose hacia una villa luminosa.
Por el otro lado de la iglesia negra todo permanecía todavía en una noche sombría. (AA.III.156)
Quieren ellos ser un solo cuerpo en algo diferente que el Señor.
Se formó un cuerpo, una comunidad fuera del cuerpo de Jesús que es la Iglesia: una falsa Iglesia
sin Redentor, en la que el misterio es no tener misterio. (AA.II.89)
Es cuando la ciencia se ha separado de la fe cuando nade esta Iglesia sin Salvador, las pretendidas
buenas obras sin la fe, la comunión de los incrédulos teniendo la apariencia de virtud, en una
palabra la anti-Iglesia cuyo centro está ocupado por la malicia, el error, la mentira, la hipocresía, la
laxitud, los artificios de todos los demonios de la época. (AA.II.89)


LA COMUNIÓN DE LOS PROFANOS
Todo es (en esta «falsa iglesia») fundamentalmente malo; es la comunión de los profanos.
No se decir hasta donde todo lo que ellos hacen es abominable, pernicioso y vano. (AA.II.89)
¡Quieren ser uno solo cuerpo en algo diferente que el Señor! (AA.II.89)
Tuve una visión en la que vi a los otros en la falsa iglesia, edificio cuadrado, sin campanario, negro
y sucio, con una cúpula elevada. Ellos estaban en gran intimidad con el espíritu que reinaba ahí.
Esta iglesia está llena de inmundicias, de vanidades, de necedad y de oscuridad. Casi nadie de ellos
conocía las tinieblas en medio de las cuales trabajaba. Todo es puro en apariencia: pero no es más
que vacío. (AA.II.88)
(La falsa iglesia) está llena de orgullo y de presunción, y con eso destruye y conduce al mal con
toda clase de buenas apariencias. Su peligro está en su inocencia aparente (AA.II.89)
Ellos hacen y quieren cosas diferentes: en ciertos lugares su acción es inofensiva: además trabajan
para corromper a un pequeño número de sabios, y así todos juntos desembocan en un centro, en
una cosa mala por su origen, en un trabajo y en una acción fuera de Jesucristo por el cual
únicamente toda vida es santificada y fuera del cual todo pensamiento y toda acción permanecen
como el imperio de la muerte y del demonio. (AA.II.89)
Me encontraba en un navío agujereado y estaba tumbada en el fondo, en el único lugar que
estaba intacto: las personas estaban sentadas en los dos bordes del navío. Yo oraba
continuamente para que no fueran precipitados a las olas: sin embargo ellos me maltrataban y me
daban patadas. Veía a cada instante el navío a punto de hundirse y estaba muerta de miedo.
(AAA.III.147)
Finalmente ellos fueron obligados a conducirme a tierra donde mis amigos me esperaban para
llevarme a otro lugar.
Yo rezaba siempre para que estos desdichados desembarcasen también...
... pero a penas estaba sobre la orilla que el navío se hundió y ninguno de los que allí estaban pudo
salvarse, lo cual me llenó de tristeza. En el lugar donde fui había una gran abundancia de frutos.
(AA.III.147)
Cuando miraba debajo de mi, vi muy distintamente, a través de un velo de color sombrío, los
errores, extravíos y los pecados innumerables de los hombres, y con que necedad y que maldad
ellos actuaban contra toda verdad y toda razón. Vi escenas de toda especie: volví a ver el navío en
peligro, llevando a estos hombres convencidos de su inmenso mérito y admirados también por
muchos otros, pasar cerca de mí sobre un mar peligroso y yo esperaba que en cualquier momento
perecerían. Vi entre ellos a sacerdotes y sufrí profundamente para ayudarles a volver al
arrepentimiento. (AA.III.149)
¡Vi tantos traidores! Ellos no soportan que se les diga: «esto va mal». Todo está bien ante sus ojos
con tal de que puedan glorificarse con el mundo. (AA.III.184)


EL PAPA TRAICIONADO
Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo
que decía. (AA.II.203)
Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy
rodeado de traiciones. (AA.II.414)
¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en
manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo:
¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes,
sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como
lloraréis por eso un día! (AA.III.184)
Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)


EL FALSO ECUMENISMO
Vi, bajo una imagen de varios jardines formando un círculo alrededor mío, la relaciones del Papa
con los obispos. Vi al Papa mismo sobre su trono, colocado como en un jardín. Vi en diversos
jardines, los derechos y los poderes de estos obispos, bajo forma de plantas, flores y frutos, y vi
relaciones, corrientes, influencias, como hilos o rayos yendo de la sede de Roma a los jardines. Vi
sobre la tierra, en estos jardines, la autoridad espiritual del momento: vi en el aire, encima de
ellos, la cercanía de nuevos obispos. Así, por ejemplo, vi en el aire (en el futuro), encima del jardín
donde se encontraba el severo superior (el obispo de entonces, severo porque era firme en la fe),
un nuevo obispo mitrado, la mitra y todo lo demás. Vi alrededor de él protestantes que querían
hacerle descender en el jardín, pero no con las condiciones que el Papa había exigido. (AA.III.128)
Ellos buscaban infiltrarse por toda clase de medios: desordenaban ciertas partes del jardín donde
plantaban malas semillas. Les vi tanto en un lugar, tanto en otro, cultivar, o dejar en baldío,
demoler y no quitar los escombros, etc. todo estaba lleno de trampas y de ruinas. Les vi
interceptar y desviar las vías que iban al Papa. (AAA.III.128)
Vi a continuación que cuando ellos introducían el obispo de la manera que se habían propuesto, él
era intruso, introducido contra la voluntad del Papa y que no poseía legítimamente la autoridad
espiritual. (AA.III.128)
Vi, por lo que creo, casi todos los obispos del mundo, pero un pequeño número solamente
perfectamente sano. (AA.III.136)
Vi todo lo que respecta al protestantismo tomar cada vez más poder, y la religión caer en
decadencia completa. (AA.III.137)
Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que
trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias).
Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y
formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad
papal. (AA.III.179)
¡... y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! (AA.III.179)
Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella
para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que
debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un
rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo
estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no
había más que desolación y abominación. (AA.III.188)


PROFANACIÓN DE LA EUCARISTÍA
Vi muy a menudo a Jesús mismo cruelmente inmolado sobre el altar por la celebración indigna y
criminal de los santos misterios. Vi ante los sacerdotes sacrílegos la santa Hostia reposar sobre un
altar como un Niño Jesús vivo que ellos cortaban en trozos con la patena y que martirizaban
horriblemente. Su misa, aunque realizando realmente el santo sacrificio, me parecía como un
horrible asesinato. (CC.89)
... la devoción al Santísimo Sacramento caería completamente en decadencia y el sacramento
mismo en el olvido. Ella decía esto aplicándolo particularmente a esa parte de la Iglesia en la que
vio todas las cosas desecarse y morir ante el progreso de las luces y bajo el régimen de la libertad,
de la caridad y de la tolerancia. (AA.III.164)
Veo los enemigos del Santísimo Sacramento que cierran las Iglesias e impiden que se le adore,
acercarse a un terrible castigo. Yo los veo enfermos y en el lecho de muerte sin sacerdote y sin
sacramento (AA.III.167)
La fiesta del Santísimo Sacramento se había vuelto una necesidad porque en esa época (la de su
institución) la adoración que le era debida estaba muy descuidada y la Iglesia debía proclamar su
fe por una adoración pública. No hay fiesta y devoción establecidas por la Iglesia, artículo de fe
promulgado por ella que no sean indispensables, necesarios y exigidos para el mantenimiento de
la verdadera doctrina en una época dada. (AA.II.286)

LA BENDICIÓN DESCUIDADA
Es muy triste que los sacerdotes, en nuestro tiempo, (el de Ana Catalina) sean tan indiferentes en
lo que toca al poder de bendecir. Se diría a menudo que ya no saben lo que es la bendición
sacerdotal; muchos a penas creen en ella y se avergüenzan de la bendición como de una
ceremonia anticuada y supersticiosa.
Muchos, finalmente, no reflexionan nada en esa virtud y en esa gracia que se les ha dado por
Jesucristo y tratan la cosa muy ligeramente. Como el Señor ha instituido el sacerdocio y le ha
transmitido el poder de bendecir, me es necesario languidecer y consumirme en el deseo de
recibir la bendición. Todo en la Iglesia no hace más que un solo cuerpo: el rechazo de una parte
hace que la otra quede afectada. (AA.I.523)


EL CELIBATO DE LOS SACERDOTES
Desde el domingo de Quasimodo hasta el tercer domingo tras la Pascua (1820), sus sufrimientos
expiatorios aumentaron hasta tal punto que su entorno, a pesar de estar acostumbrado desde
hacía tiempo a parecidos espectáculos, podía a penas soportarlo. Ana Catalina sufría a causa de los
ataques dirigidos por los adherentes de Wessemberg contra el celibato de los sacerdotes y de los
numerosos escándalos ligados a esos desgraciados manejos. (AA.III.167)
He sido conducida hacia un rebaño, en una de las extremidades del campo de la casa de bodas.
Entre los corderos que lo componían, había muchos malos carneros que deterioraban el rebaño
golpeándolo con sus cuernos. (AA.III.174)
Se me ordenó poner a parte a los carneros malos. Esto era muy desagradable y muy penoso para
mi, ya que yo no podía distinguirlos bien de los otros.


LENGUA PROFANA Y LENGUA SAGRADA
No puedo hacer uso de las oraciones de la Iglesia traducidas al alemán. Ellas son para mi
demasiado insípidas y demasiado repelentes. En la oración no estoy ligada a ninguna lengua y, en
el transcurso de mi vida, las oraciones latinas de la Iglesia me han parecido siempre mucho más
profundas y más inteligibles. En el convento, me regocijaba siempre de antemano cuando
debíamos cantar los himnos y responsos en latín. La fiesta era todavía más viva para mí y veía todo
lo que cantaba. Sobre todo cuando catábamos en latín las letanías de la Santa Virgen, veía
sucesivamente en una maravillosa visión todas las figuras simbólicas de María. Era como si mis
palabras hubieran hecho aparecer esas imágenes, y al comienzo estaba muy asustada de ello; pero
pronto eso fue para mi una gracia y un fervor que estimulaban mucho mi devoción. He visto así las
escenas más admirables. (AA.I.258)

LA ANARQUÍA EN LA IGLESIA
No hay más que una Iglesia, la Iglesia católica romana. Y cuando no quedare sobre la tierra más
que un católico, este constituiría la Iglesia una, universal, es decir católica, la Iglesia de Jesucristo,
contra la cual las puertas del infierno no prevalecerán.
El conocimiento de la grandeza y de la magnificencia de esta Iglesia, en la cual los sacramentos son
conservados con toda su virtud y su santidad inviolable, es desgraciadamente una cosa rara en
nuestros días, incluso entre los sacerdotes. Y es porque tantos sacerdotes no saben ya más lo que
ellos son y no comprenden más el sentido de esta palabra, «pertenecer a la Iglesia».
Es algo muy grande, pero también algo imposible sin la verdadera luz, sin la simplicidad y la
pureza, el vivir según la fe de esta santa Iglesia. (AA.I.528)
Veo en todos ellos, incluso en los mejores de entre ellos, un orgullo espantoso, pero en ninguno
veo humildad, simplicidad, obediencia. Son terriblemente vanos de la separación en la que viven.
Hablan a veces de fe, de luz, de cristianismo vivo; pero menosprecian y ultrajan la santa Iglesia en
la cual únicamente hay que buscar la luz y la vida. (AA.I.535)
Se sitúan por encima de todo poder y de toda jerarquía eclesiástica y no conocen ni la sumisión ni
el respeto hacia la autoridad espiritual. En su presunción, pretenden comprenderlo todo mejor
que los jefes de la Iglesia e incluso que los santos doctores. Rechazan las buenas obras y quieren
sin embargo poseer toda perfección, ellos que, con su pretendida luz, no juzgan necesarias la
obediencia, ni las reglas de disciplina, ni mortificaciones, ni penitencia. Yo los veo siempre alejarse
cada vez más de la Iglesia, y veo un mal porvenir para ellos. (AA.I.536)
Ninguna desviación lleva a consecuencias tan desastrosas y es tan difícil de curar como este
orgullo del espíritu por consecuencia del cual el hombre pecador pretende llegar a la suprema
unión con Dios sin pasar por el camino laborioso de la penitencia, sin practicar incluso las primeras
y las más necesarias de las virtudes cristianas y sin otra guía que el sentimiento íntimo y la luz que
da al alma la certeza infalible que Cristo opera en ella. (AA.I.536)
Estos «iluminados», los veo siempre en una cierta relación con la venida del Anticristo, ya que
ellos también, por sus manejos, cooperan en el cumplimiento del misterio de iniquidad. (AA.I.536)


¡JESÚS! ¡JESÚS! ¡JESÚS!
¡Cristo para nosotros! ¡Cristo en nosotros! (AA.I.536)
Ellos habían rechazado todo juicio de la autoridad legítima de la Iglesia, que únicamente ella ha
recibido su poder de Dios, que únicamente ella tiene misión para poder decidir sobre la verdad o
falsedad de estos tipos de manifestaciones interiores; ellos se habían puesto por encima de las
reglas de la fe y de los mandamientos divinos y habían por ello quitado toda barrera que hubiera
podido preservar a estos infortunados de este mal cuya influencia desastrosa hacían crecer como
una simiente de maldición por todo lugar por donde pasaban. (AA.I.537)
Jesús les habló de diferentes sectas religiosas que existían entonces, y que Él las describió como
sepulcros blanqueados y llenos de la corrupción más espantosa. (BB.II.180)
El tiempo del Anticristo no está tan próximo como algunos creen. Habrá todavía algunos
precursores. He visto en dos ciudades doctores, de cuya escuela podrían salir estos precursores.
(AA.II.441)
... ella vio el cese del sacrificio en la época del Anticristo (AA.II.492)
27 de junio de 1822 – He tenido un penoso trabajo que hacer en una iglesia en la que se había, por
temor a una profanación, cerrado y tapiado el Santísimo Sacramento en un pilar y donde se decía
la misa en secreto en una bodega debajo de la sacristía. No puedo decir donde ocurría esto: la
iglesia era muy vieja y tenía yo un terror mortal de que el sacramento estuviera expuesto a algún
peligro. Entonces mi conductor me exhortó de nuevo a orar y a pedir con todo mi conocimiento
oraciones para la conversión de los pecadores y sobre todo para que los sacerdotes tengan una fe
firme: ya que los tiempos muy difíciles se acercan: los no católicos quieren por todos los medios
posibles disputar y quitar a la Iglesia todo lo que es de su dominio. La confusión será cada vez
mayor. (AA.II.475)


EL HEDONISMO Y LA CRUZ
... se guardaba silencio sobre la cruz, sobre el sacrificio y la satisfacción, sobre el mérito y el
pecado, donde los hechos, los milagros y los misterios de la historia de nuestra redención debían
dejar paso a «profundas teorías de la revelación», donde el hombre-Dios, para ser soportado, sólo
debía ser presentado como «el amigo de los hombres, de los niños, de los pescadores», donde su
vida no tenía valor más que como «enseñanza», su Pasión como «ejemplo de virtud», su muerte
como «caridad» sin objeto; donde se le quitaba al pueblo creyente el antiguo catecismo que se
reemplazaba por «historias bíblicas» donde la falta total de doctrina debía de ser velada bajo «un
lenguaje ingenuo al alcanza de todas las inteligencias»; donde los fieles estaban forzados a
«cambiar todos sus libros de piedad», sus viejas formulas de plegaria y sus antiguos cánticos por
producciones de fábrica moderna «tan malas y tan impías» como aquellas por las que se intentaba
reemplazar el misal, el breviario y el ritual. (AA.II.415)
No es solamente para los incrédulos y los enemigos de Dios que combatían a la santa Iglesia con
todas las armas de la violencia y de la astucia, que la cruz era una locura y un escándalo, sino que,
al margen de los hombres que no querían renegar de la fe en Jesucristo, uno se asustaba del
número de aquellos que comprendían todavía el testimonio del príncipe de los Apóstoles: «Sabed
que no habéis sido buscados por el oro y la plata, cosas perecederas, sino por la sangre preciosa
de Cristo, como por la de un cordero sin mancha.»
Vistas: 524 | Agregado por: lobo1 | Etiquetas: Beata, Catalina, Emmerich, ana, Profecias | Valoración: 0.0/0
Total de comentarios: 0
Solamente los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
[ Registrarse | Entrada ]
Formulario de entrada
Búscar
Calendario
«  Agosto 2016  »
LuMaMiJuViSaDo
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031
Archivo de entradas
Amigos del sitio
  • Crea un sitio web gratis
  • Escritorio en Línea
  • Juegos Online Gratuitos
  • Video Tutoriales
  • Todos los Tags de HTML
  • Navegador Kits
  • Copyright MyCorp © 2017